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25. Julio 2011 por admin.
En el post anterior hablamos de que la atenuación acústica se mide en decibelios y varía según el tipo de sonido ( ruido rosa o tráfico).
Y terminamos preguntándonos sobre el papel del vidrio frente al ruido.
Para empezar es importante saber que la acústica sigue unas leyes físicas. Hay aspectos como la rigidez o la masa, que son determinantes en la atenuación de un cuerpo:
- Rigidez del material. A mayor rigidez, mayor atenuación. En el caso de los vidrios, al tener todos aproximadamente la misma rigidez, la atenuación no varía de unos a otros.
- Masa. A mayor espesor, mayor atenuación. Es un factor fundamental especialmente en bajas frecuencias ( ruido tráfico). Por tanto, sin espesor de vidrio, no hay atenuación importante.
- Resonancia del vidrio. Todo cuerpo presenta mayor facilidad a vibrar a determinada frecuencia y viene determinada principalmente por su espesor. Al vibrar con mayor facilidad, absorbe menos energía, lo que se traduce en menor atenuación a dicha frecuencia.
Además, en el caso de un doble acristalamiento, se presenta el fenómeno de la interacción entre vidrios, que complica aún más el resultado.
¿ Cómo puede ayudarnos el vidrio a aislar acústicamente nuestras casas?
No existe una solución ideal. Pero sí unas directrices a tener en cuenta:
- A más espesor, mayor atenuación. Colocar preferiblemente vidrios más gruesos, sin olvidar su peso (2.5Kg por metro cuadrado y milímetro de espesor).
- A igual espesor, un vidrio laminado atenúa más que un vidrio float, debido a la amortiguación que introduce el intercalario (PVB). Esta atenuación se incrementa si el intercalario es un PVB acústico, debido a su mayor amortiguación.
- En un doble acristalamiento, ambos vidrios deben tener diferente espesor para evitar la coincidencia de las frecuencias críticas, que crean una caída importante de la atenuación.
- El espesor de la cámara del doble acristalamiento, no tiene relevancia práctica en la atenuación acústica.
- Todas las directrices anteriores no servirán para nada, si no se cuidan los cerramientos. Deben ser totalmente estancos, ya que cualquier pequeña abertura supone un coladero para el ruido.
- La inclusión de vidrios de capa o vidrios templados no alteran las propiedades acústicas, de modo que se puede conjugar en un solo acristalamiento características luminosas, térmicas y de seguridad, junto con las acústicas
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25. Julio 2011 por admin.
Un tema que cada día tiene mayor repercusión es el ruido ambiental. Cada día la demanda de confort en las casas aumenta, y el ruido ( o más bien la falta del mismo) tiene mucho que ver en ello.
Sin embargo, hay bastante desconocimiento y leyendas que convienen aclarar sobre el aislamiento acústico.
El oído y la oreja.
La respuesta del oído no es lineal a la intensidad sonora. Un ejemplo es el mosquito que nos impide dormir en el silencio de la noche, frente a un claxon de automóvil que puede pasar inadvertido en el tráfico.
Para medir la atenuación acústica se recurre a una notación logarítmica, de modo que 3 decibelios más, supone duplicar el nivel sonoro. Esto quiere decir que 33dB es el “doble de ruido” que 30dB y y que 63dB es también el doble de 60dB.
De igual modo, incrementar la atenuación de 30dB a 33dB supone “reducir el ruido” a la mitad. Lo mismo al pasar de atenuación 60dB a 63dB.
Ahora bien, el oído es algo torpe, de modo que no discrimina con tanto detalle. En la práctica, un oído sano tiene dificultar para identificar diferencias de sonido por debajo de 3dB. Niveles de 5dB los aprecia de modo claro y una diferencia de 10dB lo identifica como el doble de potencia.
Y sin embargo hay ocasiones en que se discute a muerte buscando el último decibelio.
¿Pero es la atenuación la misma independientemente del tipo de sonido? Es aquí donde entra el ruido rosa y el ruido tráfico.
Los tonos.
La respuesta del oído es diferente según la frecuencia (tono), del sonido. La mayor sensibilidad es en frecuencias medias, disminuyendo en altas y bajas frecuencias.
Como la atenuación se expresa en un valor único (generalmente Rw), es útil añadir el comportamiento a frecuencias medias-altas y bajas. Es lo que se denomina adaptación al ruido rosa y al ruido tráfico. Estos valores habitualmente son de signo negativo, es decir, indican que la atenuación a dicha frecuencia será inferior. Por ejemplo, una atenuación de 35dB (-1; -4) significa que a ruido rosa el valor es 34dB y a ruido tráfico, 31dB.
Y ¿qué es ruido rosa o ruido tráfico? Como se puede intuir, son respectivamente los sonidos de frecuencias medias-altas y bajas. En la práctica, ruido rosa corresponde a los generados por actividades de convivencia en edificios, colegios, o incluso vehículos a alta velocidad.
Por contra, el ruido tráfico está ligado a vehículos circulando a baja velocidad, música de discotecas, y otros sonidos de baja frecuencia.
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